Rajasthan, un road trip truncado.

Cuando planee el viaje a la India, venía de Turquía y de ahí me iría al sudeste asiático. Al mejor estilo Comer, Rezar y Amar, estaba por entrar en esa segunda etapa. La idea era hacer un recorrido por la provincia de Rajasthan, por lo que aterrice en Nueva Delhi, con un vuelo proveniente de Dubai a las 3 de la mañana. Ya en el aeropuerto me di cuenta lo difícil que se haría viajar por este país siendo mujer y sola. Tomé un taxi, que al igual que todos los taxis no saben donde ir o se hacen que no saben, nunca lo supe.

A la mañana siguiente me dispuse a recorrer la caótica Delhi y a casi infartarme viajando en un tuc-tuc. Sólo conseguí ir al Fuerte Rojo y caminar por la agobiante Old Delhi y visitar las callejuelas de los mercados en Chandni Chowk. go de algunas compras, volví al hotel decidida a irme a Agra al día siguiente.

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Caminé las pocas cuadras que unían mi hotel con la estación de tren. Una vez en Agra, fui a visitar el Taj Mahal, una de las 7 maravillas del mundo moderno. A la tarde fui al Fuerte de Agra y luego a ver el atardecer en los jardines de Mehtab Bagh donde se obtienen las mejores vistas del Taj Mahal.

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Esa misma noche empecé a sentirme muy mal a pesar de no haber comido nada fuera del hotel. De todos modos al día siguiente tomé fuerzas no sé de dónde y me subí al tren rumbo a Jaipur.

Cuando llegué al hotel ya estaba con fiebre, y a la diarrea se le había agregado vómitos que no podía parar con ninguno de los remedios con los que había viajado. Menos mal que había contratado un seguro de viajes. Vino un médico a verme al hotel, me dio antibióticos, sales y una dieta que la amorosa de la dueña de la guest house Rawla Rajatsar, donde me estaba quedando, me preparó y llevó a la habitación por 5 días.


Ya cuando me empecé a sentir mejor ella misma me acompaño a visitar los bazares donde compre saaris , telas, alfombras y joyas en plata y piedras preciosas. Otro dia fuimos al Palacio de la ciudad, pasamos por el HawaMahal o “Palacio de los vientos”, postal de Jaipur. Las puertas de la ciudad rosa son cada una de una belleza especial.

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Al día siguiente, ya mejor, un tuc tuc me acercó al Amber Fort. En el camino a Amber se encuentra el Jal Mahal, un palacio sobre el agua realmente bonito , donde también paré a hacerme unas fotos.

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Ya a esta altura y sintiéndome aún bastante débil, aunque contenida en la casa de Sanyoguita, había desistido de continuar mi viaje por el Rajasthan por lo que me conformaría visitando lo que llaman el Triángulo de Oro (Nueva Delhi, Agra y Jaipur). Dediqué más tiempo a visitar otros lugares de Jaipur, muchos de los cuales , iba acompañada de mi anfitriona.

Rawla Rawatsar, la guest house de la familia de Sayoguita

Otra de las visitas que puede hacer fue a Galtaji o templo del mono. Es un conjunto de templos donde los monos se pasean a sus anchas entre la gente. En la parte superior de la colina hay piscinas donde los hindúes peregrinan para bañarse en sus aguas sagradas.

Otro día , alternaba tiendas de ropa con peluquería o un tatuador de henna. A la noche una recepción en un lujoso hotel al que acompañé a mi amiga y otra tareas cotidianas.

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Nahargarh Fort es un fuerte con extensas murallas y piscinas, al estar sobre unas colinas las vistas de la ciudad y su lago son lindísimas.

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Autor entrada: clarozen

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